martes, 30 de julio de 2013
Múltiple-Choice
Estar con alguien es una elección, es algo que elegimos para creer que estamos bien, para sentir que estamos en compañía, compartiendo momentos y cosas con la persona que queremos.. Es fácil no tener que elegir, y hacer de nuestras vidas una rutina e ir siempre por el mismo camino, nunca pegar un volantazo, nunca permitir una sorpresa, pero eso no es vivir, es el pánico que nos da tener que elegir.. Siempre que tenemos opciones, hay que elegir y arriesgarse a jugársela por una sola opción, siempre que elegimos, vamos a perder algo. El terror al abandono, a sufrir y arrepentirnos de nuestra elección puede ser nuestro peor enemigo, por eso no hay que tenerle miedo a las opciones. Aunque el miedo no es no saber lo que queremos, sino no estar seguros, porque sino dudamos, no probamos y si no buscamos nunca vamos a saber lo que queremos... El mundo esta lleno de posibilidades, y no por una elección hay que perder las demás, pero si elegimos todo no elegimos nada. Cuando somos estructurados, rígidos y no nos corremos del camino, pensamos que no somos libres.. Pero cuando pensamos que en verdad lo somos, estamos presos de nuestra propia indecisión. Algunos no eligen por miedo a perder algo; otros por miedo a perder todo y terminan sin elegir nada.. Nadie sabe que es peor! Cuando uno no elige, la vida elige por uno y eso no es ser libre, ser libre es animarse a elegir un lugar donde quedarse, una opción, jugarse por una relación y no temerle ni al compromiso, ni a lo que pueda pasar después. Uno se siente libre, pero es un engaño, si uno no elige nada, no tiene nada. Hay muchas razones para decir no, y muchas razones para decir si, pero no podemos permitirnos no elegir, ya que el elegir es darnos oportunidades a probar y a obtener cambios.
jueves, 18 de julio de 2013
Da miedo el amor.
No quiero que te acerques, no me puedo hacer cargo de nada que sientas, no importa si fui yo quién lo provocó, cargo conmigo misma desde hace mucho ya y no quiero enredarme más. Yo te avise, de antemano te lo advertí: me cuesta mucho sentir. No quiero que me lastimes, no quiero depender de tus abrazos, no quiero admitir que te necesito, me cuesta tanto avanzar. No soy de esas que aceptan lo que se vuelve imprescindible, porque estoy acostumbrada a perder, y todo lo que toco lo arruino. Todo se me escapa, todo lo pierdo, todo se va. Y tal vez sea tiempo de cambiar esta triste forma de pensar, pero nada me genera seguridad. No quiero acostumbrarme a algo que mañana no se si va a estar, porque no me gusta extrañar, odio extrañar.
Siempre me voy del lugar al que me da miedo pertenecer, siempre me alejo del corazón al que me da miedo querer, prefiero prevenir lo peor que pueda llegar a pasar (aunque eso pueda que no vaya a suceder nunca) No estaba en mis planes que fueras mi refugio, mucho menos que estés todo el día dando vueltas en mi cabeza, es tu culpa, es mi culpa, nuestra culpa. Cuando siento nunca me quedo, cuando quiero nunca me quedo (por más que sepas que va en contra de lo que deseo).
Siempre salgo corriendo de dónde pueda llegar a sentir alguna vez angustia, y ahora estoy corriendo, muy rápido, y por qué? Porque me di cuenta que no puedo mirarte sin evitar correr la mirada, porque te estoy queriendo tanto que no puedo controlarme, porque no soy una buena opción, porque soy más de lo que podrías llegar a soportar, porque te estoy cuidando de mi, porque me da miedo, da miedo el amor.
Siempre me voy del lugar al que me da miedo pertenecer, siempre me alejo del corazón al que me da miedo querer, prefiero prevenir lo peor que pueda llegar a pasar (aunque eso pueda que no vaya a suceder nunca) No estaba en mis planes que fueras mi refugio, mucho menos que estés todo el día dando vueltas en mi cabeza, es tu culpa, es mi culpa, nuestra culpa. Cuando siento nunca me quedo, cuando quiero nunca me quedo (por más que sepas que va en contra de lo que deseo).
Siempre salgo corriendo de dónde pueda llegar a sentir alguna vez angustia, y ahora estoy corriendo, muy rápido, y por qué? Porque me di cuenta que no puedo mirarte sin evitar correr la mirada, porque te estoy queriendo tanto que no puedo controlarme, porque no soy una buena opción, porque soy más de lo que podrías llegar a soportar, porque te estoy cuidando de mi, porque me da miedo, da miedo el amor.
♥
Llegaste a llenar cada espacio vació en mi corazón. Llegaste y reconstruiste con tus besos todos aquellos sentimientos que se habían convertido en polvo. Llegaste y no pude hacer otra cosa mas que perderme en tus caricias y abrazos. Llegaste. ♥
martes, 16 de julio de 2013
Qué aburrido sería el mundo, si todos fuésemos iguales por dentro y por fuera...
Ya no me sorprende nada (expresión que uso para decir que
cada día me sorprendo más, que ironía). Es increíble como cualquier tipo de relación
puede influir sobre una opinión, tanto que para evitar discusiones y peleas uno
termina aceptando cosas que no nos parecen correctas, ni ciertas, pero aún así
la dejamos pasar, una, dos, tres, y un par de veces más. ¿Desde cuándo el punto
de vista propio está mal visto por otros? Podemos ser similares por fuera, pero
eso no significa que también debemos serlo por dentro, porque ahí es donde está
lo que realmente somos, desde el interior sale nuestra esencia, nuestros
pensamientos más profundos, nuestra propia visión del mundo, esa que nos hace
actuar como actuamos a diario, la que nos hace expresar en sonido de palabras
lo que tenemos dando vueltas adentro. ¿Desde cuándo dejamos de ser lo que
realmente somos por complacer al otro? ¿Y por qué? ¿Con qué inútil fin? En el
momento en que estamos contaminando nuestra esencia con la del otro dejamos de ser la clase de
persona que nos gusta ser, dejamos que otros elijan, hablen, decidan, piensen,
y bla bla bla bla, por nosotros, porque ya no existimos al 100%, porque bajamos
un escalón y estamos parados en un lugar inferior cuando en realidad nadie, absolutamente nadie,
es menos que alguien más. Si una persona realmente quiere estar a tu lado y
permanecer en tu vida, va a aceptarte como sos, y lo más importante, va a
respetarte y el respeto es esencial en una relación. No importa cuantos choques de personalidad tengas con un amigo, un familiar, o pareja, porque lo más importante es poder resolverlos de manera tal que los dos salgan ganando.
Qué aburrido sería el mundo, si todos fuésemos iguales por dentro y por fuera...
lunes, 15 de julio de 2013
Avanzar
¿Qué tan fuerte sonó la puerta al cerrarla? ¿Qué seguridad podes tener de no haberla dejado ni un poquito abierta? Porque eso es lo que creemos, creemos haber sellado esa puerta que con tanta fuerza golpeamos, pero aún así, por algún lado, por alguna ranurita los recuerdos entran y te invaden la cabeza. ¿Cuántas veces al día, a la semana...seguís sintiendo esa sensación en el pecho que no te deja respirar? Y mientras más la sentís, sin darte cuenta, estás dejando entrar aquello que querías alejar: un tarde de sol, un café amargo, una cama desordenada, un desayuno en el piso del comedor, un abrazo eterno, un sonrisa cubierta de lagrimas, besos que hoy no tienen sentido y un par de gritos que aturden los oídos. Involuntariamente, aunque nos neguemos, siempre recordamos.
Será que no podemos cerrar una puerta por completo hasta que abrimos otra... Sí, creo que por ahí viene la cosa, podemos estar frente a mil puertas, de diferentes tamaños y colores, todas con algo que ofrecer detrás de ellas, pero el problema que nos quema la cabeza es que estamos entre lo que dejamos y lo que se viene, y no avanzamos, nos estancamos, a veces por miedo, a veces sin motivo, solo estamos ahí, esperando... esperando tal vez que alguna puerta que tenemos delante nuestro se habrá sola, y nos de un empujón.
¿Por qué nos enredamos tanto? ¿Puede una sola sonrisa ser un motivo suficiente para abrir una puerta? Si no arriesgamos, no ganamos y nadie nos asegura que esas puertas van a estar ahí esperando por nosotros mucho tiempo, porque como es de difícil avanzar también lo es esperar, y la espera agota. Solo puedo dar un consejo, y es que si algo te lastimo tanto para estar hoy en la nada, sin duda es tiempo de cerrar esa etapa, y no dudes en que un poquito de risas no puedan llenarte el alma, y hacerte sentir mejor (aunque sea por un rato, no importa lo que dure).
Será que no podemos cerrar una puerta por completo hasta que abrimos otra... Sí, creo que por ahí viene la cosa, podemos estar frente a mil puertas, de diferentes tamaños y colores, todas con algo que ofrecer detrás de ellas, pero el problema que nos quema la cabeza es que estamos entre lo que dejamos y lo que se viene, y no avanzamos, nos estancamos, a veces por miedo, a veces sin motivo, solo estamos ahí, esperando... esperando tal vez que alguna puerta que tenemos delante nuestro se habrá sola, y nos de un empujón.
¿Por qué nos enredamos tanto? ¿Puede una sola sonrisa ser un motivo suficiente para abrir una puerta? Si no arriesgamos, no ganamos y nadie nos asegura que esas puertas van a estar ahí esperando por nosotros mucho tiempo, porque como es de difícil avanzar también lo es esperar, y la espera agota. Solo puedo dar un consejo, y es que si algo te lastimo tanto para estar hoy en la nada, sin duda es tiempo de cerrar esa etapa, y no dudes en que un poquito de risas no puedan llenarte el alma, y hacerte sentir mejor (aunque sea por un rato, no importa lo que dure).
(Qué no sabe? El sabe todo...)
El sabe que amo el chocolate si no lo pedí, sabe que no ronco; que tengo insomnio, doy vueltas en la cama y que no duermo cuando digo que voy a dormir.
El aprendió que no miento, que odio decir lo que siento, que no digo lo que me molesta hasta que exploto, que no anoto dietas sino que como para sentirme mejor.
El sabe que tengo celos sin razón, que lloro cuando estoy de mal humor y que fumo cuando temo al amor.
El sabe que leo para entender que clase de locura tengo pero también sabe que yo en ningún libro estoy, por que mi locura no tiene nombre y eso lo entendió cuando le grite a su corazón cuando los dos cometimos el error.
El sabe que miro la luna haciendo preguntas que no me va a contestar y que fumo sin parar... Sabe que no se dibujar, que siempre peleo con papa y al futuro me besaba los ojos al llorar...
El sabe que adoro los besos en la frente, que desaparezco cuando no se como actuar, que me da intriga el futuro pero a veces solo quiero permanecer acá y no avanzar más.
El sabe a quien soy igual, a quien me parezco en mi familia, sabe lo que mas me dolió en la vida, sabe del temor que tengo en el corazón, sabe de mis miedos, sabe los motivos por los cuales tiemblo, que escucho Sabina para sentirme peor; que tengo fiebre cuando ya no tengo la razón.
El aprendió que no miento, que odio decir lo que siento, que no digo lo que me molesta hasta que exploto, que no anoto dietas sino que como para sentirme mejor.
El sabe que tengo celos sin razón, que lloro cuando estoy de mal humor y que fumo cuando temo al amor.
El sabe que leo para entender que clase de locura tengo pero también sabe que yo en ningún libro estoy, por que mi locura no tiene nombre y eso lo entendió cuando le grite a su corazón cuando los dos cometimos el error.
El sabe que miro la luna haciendo preguntas que no me va a contestar y que fumo sin parar... Sabe que no se dibujar, que siempre peleo con papa y al futuro me besaba los ojos al llorar...
El sabe que adoro los besos en la frente, que desaparezco cuando no se como actuar, que me da intriga el futuro pero a veces solo quiero permanecer acá y no avanzar más.
El sabe a quien soy igual, a quien me parezco en mi familia, sabe lo que mas me dolió en la vida, sabe del temor que tengo en el corazón, sabe de mis miedos, sabe los motivos por los cuales tiemblo, que escucho Sabina para sentirme peor; que tengo fiebre cuando ya no tengo la razón.
Tiempo, destiempo, tiempo, destiempo...
Ese fuerte sentimiento de querer que el tiempo pase rápido para que llegue lo tan esperando o ese destiempo que hace que esa distancia que parecía tan corta se vuelva aún más ancha y con un objetivo inalcanzable... No podemos manejar el tiempo, es cierto, pero eso no significa que el tiempo pueda manejarnos a nosotros. Nadie dice que no podemos hacer nada para alcanzar aún más rápido lo que tanto deseamos y nos espera al final del camino, pero el problema aparece cuando lo que hacemos con tal de correr más rápido está mal, cuando no disfrutamos el recorrido y todo se vuelve ambicioso, una obsesión. Ahí, llega el destiempo. Por qué esperar a qué las cosas mejoren? Por qué? Cuando podemos cambiar eso HOY ! El tiempo no cura, tampoco nos lastima, congela los momentos, las situaciones, nos congela esperando por esa promesa de algo mejor, aclarar nuestra mente. Hasta que sentemos cabeza y digamos "Esto es lo que quiero, lo que necesito", o simplemente "Esto es lo que me roba la sonrisa y tengo que borrar de mi vida para siempre". Cuando los pensamientos se aclaran la alegría y el dolor empiezan a tener protagonismo. Uno mismo es quien elige cual de estos dos sentimientos son los que necesitan fluir desde adentro. Atravesar un desamor y aguantarte el llano, hasta que un día te das cuenta que necesitas expulsar esas lágrimas que te guardaste, así es como tiempo y destiempo se chocan. O esperar a que alguien sienta lo mismo por vos cuando sabes que eso nunca va a suceder, mientras ves a tu alrededor como el amor fluye, pero te guardas los mejores momentos en lo más profundo del corazón, porque así es como querés recordar esa felicidad que fue tuya y que en su momento fue lo mejor (pero ese momento ya terminó)... Sos consciente y ahí es cuando sonreís de alegría. Y sos feliz porque pasó, aunque sea la frase más cursi, sos feliz porque una vez en tu vida te sentiste capaz de sonreír de una manera inexplicable, te sentiste capaz de verdaderamente amar a alguien, extrañar, necesitar, y tantas cosas que solo una persona puede darte, y sentís en tu interior tanto sentimiento, tanto para dar, que simplemente lo dás. Y el mundo se vuelve un arcoíris de colores. Pero el destiempo en tu cabeza solo hace preguntarte a vos mismo/a cuándo volveré a sentir eso, cuándo voy a volver a ser tan feliz...
viernes, 12 de julio de 2013
WE
No sé si lo recuerdo o me lo contaron pero cuando era chiquita mi mamá me decía "dame la mano para cruzar la calle", y yo le decía "no, no te la doy, te la presto", porque dar la mano me sonaba a darla, sacármela y darla ¿pero dar una mano no es un poco eso? Dar una mano a alguien es mucho más que hacer un favor. No es dedicar unos minutos que te sobran o prestar una remera que no usas, es dar una parte tuya, es darte vos. Dar la mano es aferrarte y aferrar al otro. Cuando el mundo se vuelve un abismo y todo se cae tus manos no se aferran a algo, se aferran a alguien, alguien que NO te deja caer. Cuando vos diste tu mano ya no hay forma de soltarla, ya no es tuya, está unida a la del otro, las dos manos son una. Las manos nos unen, nos suman, cuando damos la mano dejamos de ser "yo" para ser "nosotros". Mi mano ya no es mía, es tuya, o mejor dicho, nuestra.
Saber actuar, saber esperar.
Yo sé muy bien el dónde y el cómo, a donde ir y como sortear los obstáculos. Solo me falta aprender el cuándo, cuándo actuar y cuándo esperar. Si fallamos en el momento de actuar, si actuamos demasiado tarde, las consecuencias pueden ser irreparables. Si actuamos demasiado pronto también puede ser irreparable. SE TRATA DE ENTENDER QUE TODO TIENE SU TIEMPO. Actuar o esperar, dos caras de una misma moneda, con cualquiera de las dos podemos ganar pero también podemos perder. Una corazonada, una señal, siempre buscamos algo que nos diga cuándo actuar, pero no nos damos cuenta de que esperar también es actuar, entonces la impaciencia nos lleva a actuar a destiempo, a equivocarnos. Y si se trata de actuar nada mejor que sorprender, los animales de presa dominan bien este arte, ellos saben cómo esperar a la presa, dejarla actuar para cazarla. Al fin y al cabo actuar es mentir, creo. Toma uno, acción, y entonces ciego caes en la trampa por no saber esperar. Somos esclavos de nuestras impaciencias, de nuestras tentaciones, de nuestra culpa. Siempre se trata de lo mismo, de cuándo esperar, de cuándo actuar, es como preparase para una salida, saber que ponerse, que no ponerse, que decir y que no decir, cuando hacer el gesto apropiado, cuando mantener el silencio, cuando ocultarse y cuando mostrarse. Yo no sé esperar cuando me encuentro con un obstáculo y tengo que saltarlo.
Hoy puedo entender que las cosas no terminan...
...solo cambian de forma con el tiempo. Que lo mas importante que tenemos suele ser aquello que no podemos ver a simple vista, eso que no podemos tocar, solo sentir. El alma y la memoria, es ahí donde almacenamos todos esos recuerdos que vamos recogiendo a lo largo de nuestra vida. Es ahí donde nos seguimos encontrando, donde todavía somos chicos, jóvenes novios, felices, amigos, hijos, padres, hermanos. Más allá de que en el tiempo real todo eso ya no nos pertenezca... Somos dueños de todos esos recuerdos, y con nuestro poder de imaginar, jugamos a que todavía somos eso que queremos ser, y estamos como queremos estar. También pude entender que cuando se es lastimado, las heridas tardan mucho en sanar, y que necesitamos tiempo, es necesario que nos den tiempo. Que confiar no es algo fácil y que todos tenemos miedo de confiar, y que cuando confió soy vulnerable. Y da miedo sentirse vulnerable, da miedo amar con todo el alma. Vamos caminando con una mochila llena de miedos, construyendo muros para no ser lastimados, y en constante estado de alerta. A veces nos olvidamos de disfrutar, de perdonar, de reír de llorar. Equivocarse es fácil perdonar es tan difícil... Asumir errores, y aprender de ellos es lo mas sano que podemos hacer, y eso nos acerca (por mas lejos que estemos). Cuando dos personas se quieren mucho, nada esta terminado, nunca nada esta dicho, no hay ultimas palabras. Fue perfecto, demasiado perfecto, que llegue a sentir miedo. Este mismo miedo que no me dejo ver con claridad que hoy necesitamos tiempo. Aunque hoy creamos que si existe un final... cuando en realidad solo podemos hablar de principio, es lo único que tiene fecha y hora. Así que hoy es tiempo de crecer, de madurar, de aprender, de sentir, de reírme y de llorar, o de las dos al mismo tiempo.
miércoles, 3 de julio de 2013
Porque tengo el pelo rubio...
(Porque cuando se cruzan dos ríos se hace fuerte la corriente)
Dicen que en la locura hay una pizca de placer que solo el loco conoce. Y yo me siento afortunada por saber perfectamente de lo que habla esa frase. Durante toda mi vida me llevé el mundo por delante, y otras veces el mundo comió a mi. Siempre me sobraron las ganas. Conocí a personas a las que se les puede llamar "amiga/o" y me dí cuenta que eso no lo es cualquiera. También lloré por amor, y no me arrepiento. Dije mi primer "te quiero", y como costo hasta las puntas teñidas... Y mi primer "no se lo que me pasa con vos". Temía al dolor, pero me dí cuenta que es necesario para crecer, para hacerme fuerte. Y que me tiro al mar las veces que haga falta, porque hace mucho tiempo que se que es eso de ahogarte. El pasado se acaba olvidando. Pero los recuerdos permanecen. A veces siempre, a veces hasta que haya mejores. La ley del deseo siempre acaba imponiéndose y eso es lo único que necesitas saber en esta vida. Hace mucho que los "mi amor" ya no funcionan conmigo. Es curioso... las cosas cambiaron, y cambiaron para bien. Ahora corro, porque se me van los sueños, porque no quiero perder el tiempo. No pienso perder ningún tren, pasarme de parada, ni descarrilarme. Que me invada la luz, que me perfume el tiempo, que nos guíe el reloj... No pienso pasar por la vida como si nada. Ni tomar solo lo que se me ofrece, ni aprender solo lo que me enseñan. Ahora piso tierra firme y dejé las nubes y los sueños para otros. Perdí los papeles y la cabeza, me puse firme ante la envida y me tragué al mismo orgullo. Me enrede en mil problemas y me acople a la tristeza, hice llorar de pena pero también de felicidad, mucho más por felicidad, voy y vengo, la cagué por humana que soy, porque tengo el pelo rubio y porque tenía ganas.
"Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo por la mañana, hasta el diablo se estremezca y diga: Esta conchuda ya se despertó."
Un día te levantas y sentís que algo dentro tuyo ha cambiado. Te levantas con ganas de sonreír y no con los ojos hinchados de haberte pasado toda la noche llorando. Quizás todas esas noches sin dormir te han servido para algo. Noches de comerme el mundo entero y mañanas de vomitarlo pegada al suelo. Noches de esas de darle tantas vueltas a las cosas que hasta vos misma acabas mareada. Sin lágrimas. Sin dolor. Sin recuerdos... Pero feliz. ¿Es lo que toca no? Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, pero nadie dice cuánto dura la tormenta, y yo creo que la mía ya ha durado demasiado. Ha llovido tanto que las nubes se han quedado sin agua y ahora sólo hay lugar para que salga sol. Después de un tiempo acabarás entendiendo que para no tropezarte más veces en el mismo lugar, tendrás que buscar otro camino. U otra piedra. Y con lo perdida que me encuentro ahora mismo, encontraré miles de caminos llenos de piedras que me ayuden a seguir y no a caer. Hoy por fin me levanto de la cama con una frase en la cabeza, esa que siempre me ha repetido mi abuelo: "Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo por la mañana, hasta el diablo se estremezca y diga: Esta conchuda ya se despertó."
lunes, 1 de julio de 2013
PASADO
Lo importante es ponerle punto final a aquellos momentos de nuestra vida que se han terminado, momentos que hay que dejar ir, pero a veces no estamos preparados para hacerlo y vivimos el hoy rodeados de recuerdos, recuerdos buenos y malos, aquellos que nos gustarían que se vuelvan a repetir, y otros, los mas tristes, que aún nos duelen. Ya no soy la misma que era hace un año, unos meses, y cuando no lo sos entonces es hora de salir del pasado, es hora de cambiar de página: necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios fuera de lugar, palabras que dolieron, reacciones, actitudes, relaciones o amistades que terminaron... si podes enfrentarlo hacelo, y sinó, pasa la pagina y no por orgullo o soberbia, sino porque ya no encajamos en esos lugares. "Vivimos agarrados a un pasado que no queremos soltar, tratando de olvidar pero sin parar de recordar"... pero no hay que olvidar el pasado que forma parte de nosotros, una cosa es dejarlo atrás, aceptar que lo que pasó pasó y tal vez era lo que tenía que pasar, y otra muy distinta es aprender a vivir de todo eso, transformarlo en experiencias y todo lo malo convertirlo en algo bueno, lo importante no es olvidar, es cerrar esas puertas que dejamos abiertas cuando deberían estar cerradas para poder vivir el presente plenamente. Porque somos lo que somos gracias a lo que pasó y si yo hubiera dejado mi pasado atrás, si hubiera olvidado todo lo que viví, entonces que sería de mi hoy? No estaría donde estoy, no estaría viviendo este presente. Casualidad? No lo sé, pero todo me trajo hasta acá, un poco a la fuerza y sin ganas de nada, pero ahora que siento que es tiempo de meditarlo solo puedo estar segura de algo y es que sinceramente no podría ser mejor, no podría estar viviendo un mejor presente que este... donde cada persona que forma parte de mi vida me llena por completo, donde hago lo que quiero hacer y nadie me pone un muro en el medio del camino, donde estoy en paz y feliz... muy feliz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

