miércoles, 3 de julio de 2013
"Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo por la mañana, hasta el diablo se estremezca y diga: Esta conchuda ya se despertó."
Un día te levantas y sentís que algo dentro tuyo ha cambiado. Te levantas con ganas de sonreír y no con los ojos hinchados de haberte pasado toda la noche llorando. Quizás todas esas noches sin dormir te han servido para algo. Noches de comerme el mundo entero y mañanas de vomitarlo pegada al suelo. Noches de esas de darle tantas vueltas a las cosas que hasta vos misma acabas mareada. Sin lágrimas. Sin dolor. Sin recuerdos... Pero feliz. ¿Es lo que toca no? Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, pero nadie dice cuánto dura la tormenta, y yo creo que la mía ya ha durado demasiado. Ha llovido tanto que las nubes se han quedado sin agua y ahora sólo hay lugar para que salga sol. Después de un tiempo acabarás entendiendo que para no tropezarte más veces en el mismo lugar, tendrás que buscar otro camino. U otra piedra. Y con lo perdida que me encuentro ahora mismo, encontraré miles de caminos llenos de piedras que me ayuden a seguir y no a caer. Hoy por fin me levanto de la cama con una frase en la cabeza, esa que siempre me ha repetido mi abuelo: "Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo por la mañana, hasta el diablo se estremezca y diga: Esta conchuda ya se despertó."
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